Cuando la nieve duerma en altas cimas

Y los álamos nudos destilen escarcha;

Cuando los nidos hueros amenacen ruina

Y los ríos crecidos desborden su lecho;

Cuando el gélido viento pregone implacable

Que el final de mis lunas se vislumbra,

Dame tu copa de cristal labrado,

Dame tu mano, tus palabras quedas

Y ciérrame los ojos con dos besos.

Mª Evelia San Juan Aguado

Oviedo, 28 de octubre de 2010