Estos días azules.

Cuando apuras el zumo

de la vida

y aún aprecias su dulzor.

El sol disuelve la bruma

en la mañana

y todo brilla.

Elevas la mirada

para atrapar la flor

tardía

que convive con las hojas

tempranas.

Saboreas el alegre cuchicheo

que estalla

entre las ramas

y borra el ronquido

aceitoso

de los motores.

Este sol de infancia

a ratos oculta el rostro

en brazos de las nubes.

Después asoma,

sonriente,

ansioso de colores,

juega con los aromas,

regala su calor.

Mª Evelia San Juan Aguado

Oviedo, 27 de abril de 2010