Vieja patria que sufre en silencio

Bajo un yugo insufrible de plomo,

Mientras miles de ciegos electos

Se aprovechan del momio  impasibles,

Sólo atentos a nueva elección.

Estirando las rancias costuras

De esta piel recosida de lágrimas,

Hoy las meigas cabalgan furiosas

Sobre potros rugientes, heridos,

Por caminos de incierto destino.

¿Cuántos tragos amargos nos quedan?