“CANIJO”
Ciertamente, era canijo. Por eso causó impresión cuando aquel uno de septiembre se estrenó en su puesto de trabajo. Plantado en lo alto de la escalinata previa a la entrada principal, esperaba la hora de la entrada. Al observarlo desde una cierta distancia parecía un alumno nuevo; la impresión se desvanecía a medida que nos acercábamos a la puerta. Se diría que estaba hecho a escala. Tras los saludos y presentaciones de rigor, contó algunos datos elementales sobre sí mismo: el centro y lugar de procedencia, que estaba casado y era padre de familia, aunque de momento había venido solo, pues precisaba buscar vivienda. Al acabar la jornada pudimos comprobar que conducía un enorme coche tipo ranchera.
Pocos días más tarde se incorporaron los muchachos a las aulas. Conocerle y aplicarle el mote fue todo uno. Los colegas procuramos evitar que llegase a sus oídos. Para entonces ya habíamos detectado que el buen humor no era uno de sus rasgos más acusados. Mostraba un punto de desconfianza que no era usual en aquel claustro, hasta entonces casi familiar.
Se instaló en la ciudad con su familia un mes después. Descubrimos entonces que su mujer era alta, fuerte y discreta. Apenas se les veía juntos. Y nunca nos la presentó.
Su estancia en el centro educativo se prolongó unos tres o cuatro cursos, al cabo de los cuales pidió el traslado y desapareció tan sigilosamente como había llegado.
Se llamaba Macario y daba clase de solfeo.
Mª Evelia San Juan Aguado

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20 feb 2009 | 04:41 AM
locaporlaluna
Excelente relato, m e imagino lo aburrido que sería en sus clases..solfeo tan luego...
besos Veli
20 feb 2009 | 07:21 AM
operadoor
como yo, se me aburre la concurrencia
un abrazo a Macario, donde ande, y otro para ti, aquí y ahora
20 feb 2009 | 06:29 PM
jotatrujillo
Una vida gris. Un hombre gris. Un relato triste, pero brillante, de alguien que pasa por la vida sin dar una buena o mala nota.
Un abrazo.
22 feb 2009 | 09:46 PM
veli
Lucía, quedó en todos un recuerdo agridulce de este personaje.
Iñaki, no tengo ni idea de dónde puede hallarse este señor en la actualidad.
Juan, como sabes, en la vida, ser gris es de lo más normal... o frecuente.
Gracias por vuestra amistad.
Y un gran abrazo.
23 feb 2009 | 11:14 AM
antares
Pero dejó huella, que es lo importante. Seguramente él ni se lo figure y eso me parece realmente bello.
Al principio he pensado que no hablarías de una persona, sino de un árbol dispuesto a crecer y ofrecer su mejor sombra... Sí, me he guiado por lo de "plantado", jeje, pero podía ser. Los árboles también trabajan.
Un fuerte abrazo.
23 feb 2009 | 11:28 PM
veli
Antares, bien podría haber sido, en efecto... pero era un colega que dejó recuerdos en todos, por sus diferencias con el resto.
Un beso.
26 feb 2009 | 03:12 PM
anikabell
Buen relato, veli. Aveces esas vidas que pasan tan desapercibidas para muchos, calan en el corazón de otros.
Un beso.
Anabel.
27 feb 2009 | 01:13 PM
Jesús
Aunque fui educado en la constumbre del mote, tanto para profesores como entre compañeros de clase y colegio, es algo que no me gusta. Creo que todos tenemos un nombre al que dirigirse y es el que nos identifica.
Por alguina extraña razón, ésta historia me resulta muy familiar, de no ser por el nombre del profesor. Quizás viví otra historia no tan diferente.
Un abrazo, Veli. Aunque nos leamos poco por las razones que sean, es para mí un gran agrado saber de ti de vez en cuando.
Por cierto, Carlos, mi hijo preguntó por tí en el último post que publiqué con un texto suyo. Te dejo el enlace:
http://iblogico.lacoctelera.net/post/2009/02/15/todo-es-posible
Seguro que le gustará conocer tu opinión (y mí también, aunque seguro que ésto ya lo sabías).
28 feb 2009 | 12:36 AM
veli
Anikabell, es verdad lo que dices. Cualquier vida es valiosa.
Jesús, gracias por el comentario y por el enlace, que se me había pasado. Como podrás ver, ya os he puesto mi opinión ;)
Un abrazo a cada uno
28 feb 2009 | 10:17 AM
Jesús
Gracias a tí, Veli. Lo he leído y se lo diré para que lo lea, aunque éste fin de semana no está con nosotros. Seguro que lo leerá desde su casa y es posible que te responda. De todas formas, le daré ese abrazo igualmente.
Un abrazo para tí
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