
El cobertizo se estaba convirtiendo, cada vez más, en un amasijo de objetos inútiles, guardados ‘por si acaso’ en el orden cronológico de su llegada al lugar. Josefa se iba sintiendo más y más incómoda con él, pero qué podía hacer si su gente le impedía tirar nada… convencida como estaba de que la gran mayoría de aquellos chismes no merecía mejor destino que el camión de recogida, tenía que resignarse y pasar por allí con cuidado de no rozar su ropa cuando necesitaba coger leche o patatas. Subía a casa cargada con el peso y la sensación de estar sometida a una especie de esclavitud absurda, a tener que hacer sólo lo que ellos decidían, sin más espacio personal que las horas de insomnio, que poco a poco le iban pasando factura en la salud. Y una ira sorda, oscura, crecía en su interior al tiempo que le recordaba cierta cobardía ingénita suya, más aún que los ojos miopes, causa de la vida estúpida que llevaba. Una ira que a veces le proponía soluciones drásticas y a veces se resolvía en un mal genio exteriorizado con ellos ante sus críticas frecuentes, o con algún objeto sólido. Tantos años de sometimiento, de servir al egoísmo ajeno, de ser por y para otros, en una ceguera que ningún oftalmólogo puede curar, para descubrir al fin el vacío vital y el sabor acre de haber equivocado su trayectoria.
Mª Evelia San Juan Aguado
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24 ene 2009 | 06:31 AM
operadoor
a veces siento que tengo de esa ceguera, Veli, te mando un abrazo, me encantó la foto y el texto
24 ene 2009 | 11:21 AM
Jesús
Si no fue demasiado tarde, al menos sucedió, que ya es mucho. A partir de ese punto, tan sólo hay que animarse a cambiar la trayectoria hacia un nuevo rumbo. Para no seguir igual, es necesario hacerlo.
Un abrazo.
24 ene 2009 | 11:26 AM
merce-hola
Hay que hacerlo por supuesto , pero no es tan facil :-)
24 ene 2009 | 11:56 AM
almoraima
Gracias Veli por añadirme en tu grupo de amistades.
24 ene 2009 | 12:21 PM
jotatrujillo
Seguramente no tuvo la oportunidad de tomar otra trayectoria. Y ya es demasiado tarde, para empezar de nuevo.
Pobres de sus "amos" que además del síndrome de Diógenes, tiene el de la falta de humanidad para esa persona que viene ayudándoles durante años.
Hay quien cree, que pagando un salario es dueño y señor de la persona que trabaja, sin pensar siquiera en tratarla como a un igual.
Un abrazo.
25 ene 2009 | 12:58 AM
e. masip
El comportamiento a veces cambia hasta volver irreconocibles a las personas. Pero siempre hay que pensar que no son responsables de sus actos. Por eso hay que estar con ellos mientras la mente aguante.
Un abrazo.
25 ene 2009 | 06:35 PM
antares
Yo creo que nunca es demasiado tarde...
30 ene 2009 | 05:11 PM
Amausterra G.O
Algunas veces ser un egoista, naricista y egocentrista, te hace descubrirte a ti mismo, tener mas tiempo para ti, enseñarte amar a ti mismo, demostrarte q no existe baja autoestima, luego de este proceso, es cuando ya te sientes listo y decides buscar nuevos rumbos, conectarte con las demas personas, hacer vida, en pocas palabras, conociendote podras conocer y ayudar a los demas, pero sin conocerte, seria uno mas del monton,,,
La vida el un completo misterio y descubrirse cada uno es muxo mas emocionante y vivaz, No podemos depender de otros, tenemos q ser libres y buscar el sentido de nuestras vidas.
* Ya bien es dixo si pernezces al monton terminas siendo uno de los tantos, y te puedes confundir entre ellos, tanto asi q nadie se dara cuenta se tu existencia.
Saludos desde Peru, q alegria leerte,,, (((º_º)))" Felizmente divorciada,,,
31 ene 2009 | 10:03 PM
veli
Gracias, Iñaki. Enseguida pasaré a visitar tu página.
Jesús, cambiar a veces es tan difícil como inútil... si la hora ha pasado hace tiempo.
Merce, así mismo pienso yo. Gracias por la visita y el comentario :)
Almoraima, estaremos en contacto ;)
Juan, los humanos somos a veces terriblemente crueles. Y lo triste es que no nos damos cuenta, todo sucede con la mayor naturalidad, como si otra forma de comportarse no fuera posible y deseable...
Enrique, en efecto, "allea jacta est" y no queda otra...
Antares, me parece que en ocasiones sí es demasiado tarde, acaso porque la experiencia va añadiendo dificultades progresivas.
Amausterra, gracias por la visita, hace mucho que no sabía de tí. No es fácil destacar del montón. Y a veces sobresalir conlleva disgustos y molestias.
Un fuerte abrazo a todos.
1 feb 2009 | 10:43 AM
Jesús
¿Inutil? Puede. Conocí a la abuela de un amigo que a sus setenta y tantos años decidió volver a casarse con un hombre que conoció en un club de amigos que frecuentaban los dos. No creo que ésta pareja pensara en que se pasó la hora ni en que fuese inútil. En su lugar, decidieron disfrutar el tiempo que les quedase, y eso hicieron. No hay mejor elixir de la junventud que el amor cuando te abres a él. Creo que cuando nos anunciaron su boda, todos aprendimos algo, incluso la madre de mi amigo, que quedó viuda cuando mi amigo tenía apenas 9 ó 10 años y creía que su vida estaría vacía para siempre. Quien se casó era su madre.
2 feb 2009 | 11:32 PM
veli
Jesús, cuánto me alegro que me hayas contado esta bella historia. Había leído narraciones similares en alguna revista, pero siempre las puse en cuarentena, por ser una revista del corazón que le compro para mi tía que está en una residencia y le encanta leerlas...
La vida es hermosa, si se sabe buscarle el lado bueno.
Un abrazo.
3 feb 2009 | 09:03 AM
Jesús
No he vuelto a saber más sobre mi amigo, Juan Carlos, por tanto, tampoco sobre su abuela (creo recordar que se llamaba Elvira). Elvira quedó también viuda, aunque en su caso no recuerdo si fue alguna enfermedad, puede que incluso la guerra, lo que se llevó a su marido. En realidad, a Elvira la conocí bastante poco.
De ésta historia hace ya tiempo, entorno a unos 20 años. Perdí el contacto poco a poco con Juan Carlos al poco de casarme. Mi amistad no sólo era especial con él, sino también con su madre, Tinita, una encantadora mujer que a su vez me tenía también un cariño un tanto especial por cómo nos llevávamos su hijo y yo. Él era hipocondríaco.
La muerte del padre de Juan Carlos, a quien no llegué a conocer, fue especialmente traumática para él, quien le vio morir atropellado por un coche. Para Tinita fue no menos difícil. Quizás por éso que ésta historia la vivimos, si cabe, aún más especial de lo que ya fue.
Un abrazo, Veli.
15 feb 2009 | 08:51 PM
antonio-ayala
¡ Cordiales saludos de un Blog amigo, Veli !. tras una intensa etapa de serios temas familiares, me encanta hacerte este comentario y lo primero que te comento es que cuando hablo con amistades sobre Blogs creativos, recomiendo, entre otros, el tuyo, repleto de emotivos y delicados retazos de la vida misma, con miradas a estas fragiles pero maravillosas materias, de las que estamos hechos los seres humanos, de ciertas luces y sombras, que nos acompañan en nuestros caminos vitales, de lo que somos, no somos o quizás seremos, aunque solo sea en sueños.¡ Qué estupenda comunidad de comentaristas están presentes, aquí !.¡ Felicidades por tu sensible y bello artículo ! Si te animas, acabo de publicar un artículo sobre varias miradas a "La Buena y la Mala Suerte ", espero que te interese. ¡ Deseo que sigamos en buena comunicación ! ¡ Afectuosos saludos ! Antonio Ayala
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