Durante seis semanas siguió con vida, en un proceso de autoconsunción que nos hizo sufrir sin esperanza...
Finalmente, en la mañana de 26 de abril, sin aparente sufrimiento, su corazón dejó de latir y descansó...
Nos dejó exactamente una semana antes de cumplir los 93. Sabemos que no podemos pedir más, que era una edad muy avanzada, pero era nuestra madre. Ahora, el vacío lo llena todo.
De más está decir que la memoria está presente en cada instante, en cada lugar, en cada objeto, en cada actividad.

Pero el tiempo pasa y hay que retornar a las actividades que antes nos ocupaban a diario. Estoy segura de que eso es lo que ella quiere. Porque la vida sigue y hay que ir con ella.