Caminaba trabajosamente a lo largo de la acera. Llevaba un viejo bolso de color anaranjado y una bolsa de la compra de plástico blanco. Iba vestida con un pantalón de chandal gris claro y un jersey oscuro. El pelo, abundante y gris, alborotado. La cara, grande y angulosa. Dirigía su mirada hacia abajo. A la altura de un comercio de muebles de cocina, se detuvo, posó en el suelo la bolsa blanca, se agachó, recogió una colilla del suelo y la guardó en el bolso naranja.
Volvió a coger la bolsa y siguió su lento caminar...
Esta escena, totalmente real, la he visto esta tarde mientras regresaba a casa en el autobús. Sentí no poder ver algo más.
Puedo deciros que me impresionó profundamente, porque hace muchísimo tiempo que no presenciaba algo así.
Estamos acostumbrados a vivir aceptablemente bien, a disfrutar de un confort, a desconocer las penurias de otros, a preocuparnos en exclusiva de lo nuestro. Y a veces es bueno descubrir hechos que nos hacen reflexionar y son un aldabonazo a nuestra conciencia.

2 jun 2007 | 12:00 AM
locaporlaluna
Veli, en mi país eso es muy común y nos sorprendería caminar sin ver esas cosas. La mendicidad infantil es exorbitante y la impotencia es tan grande...
un beso
2 jun 2007 | 01:25 PM
imagina
Es que los pobres también fuman...
(broma aparte, perdona Veli) el escritor Francisco Candel me dijo un día que los mendigos cuándo piden también lo hacen para vino (algunos desprecian que no sea sólo para comida)...
Nuestro egoísmo va más allá de lo razonable.
Creo que hay riqueza para todos, pero se reparte mal, mal, mal...
Y entonces cuando vemos uno miramos para otro lado...
Un abrazo, siempre vengo a leerte.
Raúl
2 jun 2007 | 10:35 PM
alacant
Hola Veli, siempre me han impresionado los mendigos. Y creo que voy a buscar algo que tengo por ahí y a solidarizarme con tu post. Debe siempre impresionarnos el sufrimiento ajeno. Es lo que nos diferencia de los animales, la capacidad de perdón, de sentir el dolor ajeno. Eso nos covierte en una especie superior. Lo demás, con el tiempo y la ciencia se verá que es todo tecnología, bioquímica...... Un abrazo.
3 jun 2007 | 01:25 AM
operadoor
El humo de esa colilla que fumó al llegar a casa, le supo a gloria
3 jun 2007 | 11:26 AM
Jesús
Trato de no dejar de ser consciente de todo ello, aunque no lo presencie con frecuencia. Curiosamente, el otro día en el autobús, pude contemplar una escena muy similar a esta que hoy nos cuentas. Estas cosas ocurren más a menudo de lo que nos gustaría, pero también es cierto que poco podemos hacer por evitarlas.
En cuanto a si debiéramos ó no quejarnos por lo que nos sucede a nosotros, pienso que a cada uno nos duele lo nuestro, con independencia de que haya otras personas en situaciones más desfavorables. Al fin y al cabo, somos tan humanos como ellos.
4 jun 2007 | 01:51 PM
nomeacuerdo-com
Recuerdo una vez, una mujer de características parecidas a la que describes tan bien en tu post, y se dirigió a mi y me pidió: dame unas moneditas, mujer!!!
Yo le dije que si quería comer, que le daría dinero y quería comida tambien.
Me dejó perpleja cuando me dijo: "No hija, no, solo quiero dinero para vino y estar borracha el mayor tiempo posible, así olvido mi asquerosa vida"
Y pensé, que tenía toda la razón, le dí el dinero y se quedó tan contenta. Si un rato por lo menos fue feliz... quien soy yo para meterme en su vida.
Me hubiese gustado, acercarme a ella y que me contase sus vivencias, su vida, como había llegado hasta ahí... Pero enseguida me dí cuenta que tampoco tenía yo derecho a meterme en su intimidad.
Un abrazo
13 jun 2007 | 01:56 PM
enrique masip
No es necesario viajar a la india para darse cuenta de lo bien que vivimos algunos. Para desgracia de todos, me temo que en el futuro estos casos aumentaran.
Saludos
Escribe un comentario