Te ví llegar algo fatigada, los ojos brillantes, con aire de felicidad contagiosa. Te acercabas con decisión y tras los dos besos rituales de saludo me espetaste:
-Me acaban de decir que estoy encandilada con Marcos. ¿Qué significa encandilar?
-Sabes lo que es un candil ¿verdad?
-Sí, una especie de farol muy antiguo, que daba luz a partir de una mecha impregnada en aceite.
-Así es; de ahí viene encandilar como deslumbrar y luego es fácil pasar a fascinar, causar admiración o placer, obnubilar, con algo o alguien. Y también enamorar.
-O sea, que uno también puede encandilarse con una cosa.
-Eso es. Puedo asegurarte que estar encandilado es algo muy gratificante, una situación que hace feliz a la persona. Lo malo es que no suele durar mucho.
-Pues yo espero que lo mío con Marcos me dure siempre.
-Yo quisiera estar encandilada como esa pareja de adolescentes que acaban de descubrir su primer amor; o la recién estrenada abuela a quien sus hijos anuncian que vienen a presentarle a su nieta; el jugador novel al que la suerte sonríe en su partida de estreno en el casino; como el niño que aún no ha cumplido los dos años y saborea despacio el primer bombón de su vida; la joven titulada que acaba de aprobar la oposición; o el viudo que tras años de búsqueda encuentra una nueva compañera de su vida.
¿Acaso no sería estupendo?