Las antiguas puertas principales de las viviendas estaban dotadas de estas útiles piezas que servían para llamar y a la vez adornaban. Podían estar fabricadas en hierro, latón, ser una simple argolla o una bella obra de arte en consonancia con la categoría social de la mansión. Hay un refrán que lo explica gráficamente: "A tal casa, tal aldaba". De ahí viene esta frase hecha: "Tener buenas aldabas", que equivale a contar con amistades poderosas, que pueden prestar en caso necesario ayuda, protección o información necesaria.