En esta hora de la anochecida todo parece sumergido en el silencio. Los pavos reales han desaparecido; las ardillas, antes tan inquietas, disfrutan su merecido descanso ocultas en sus nidos arbóreos. El cuchicheo de los pájaros entre los árboles ha enmudecido. Ni siquiera las palomas, tan despreocupadas como insolentes, osan perturbar esta mágica quietud crepuscular. El abundante follaje, que era verde profundo, ahora es negro, denso; sólo se vislumbran algunos agujeros que dejan traslucir el añil del cielo.
Los bancos descansan en soledad; el estanque es un espejo negro que refleja la luna creciente y una farola anaranjada.
Quietud, sosiego, aromas suaves de flores: todo insta a la reflexión en el paseo. Camina lenta por las sendas curvas que hacen del parque un laberinto, mientras se daja invadir suavemente por esa calma de primavera tardía y se olvida del tiempo. El hechizo la invita a seguirle: ahora es aquella adolescente que estudia con ahínco y sueña un futuro más libre que su presente. Lleva una falda escocesa de cuadros y un jersey negro, brillante, con escote de pico, tejido por su madre. Zapatos y calcetines, ¿cuándo va a conseguir que la deje llevar medias? Parece empeñada en que siga siendo niña, pero ella se siente mayor. Ayer, en el instituto, le preguntó el profesor de Historia y no pudo responder, pues ha estado casi una semana con fiebre en la cama. Ahora le va a tocar estudiar a fondo, hasta la letra menuda, para convencerle -tan desconfiado él- de que no fue una disculpa.
Dentro de unos días saldrá de excursión con toda la clase y dos profesores. Está previsto visitar durante cinco días Madrid, Toledo y Segovia. Le hace una gran ilusión este primer gran viaje de su vida, todo un acontecimiento. Va a llevar la cámara fotográfica de su prima y anotará en un cuaderno las impresiones que seguramente guardará toda su vida. No tien muchas amigas, es bastante tímida y retraída; tal vez por eso se refugia en los libros. Y por la férrea disciplina que vive en casa.
De pronto, el reloj empieza a anunciar con graves campanadas las diez, la noche cae sin remedio y el hechizo se rompe: hay que volver a casa. Abandona el parque a paso ligero mientras se pregunta: ¿Cómo han volado tantos años?

8 feb 2007 | 03:39 AM
Álvaro
Way to go!!!
8 feb 2007 | 09:56 AM
Jesús
Hay cargas que son difíciles de llevar a la espalda. La que lleva esta muchacha es una de ellas. Sentirse liberado de ellas nos da la vida y nos permite saborearla un poco más. Precioso relato Veli.
8 feb 2007 | 12:25 PM
E. Masip
Lograr esa libertad que te demanda el pasar de los años es preciso y a veces, por culpa del lento ritmo, llega a hacerse urgente. La lucha por ejercer de uno mismo es siempre demasiado larga.
Me ha gustado.
Un abrazo.
16 feb 2007 | 01:18 AM
locaporlaluna
Ojalá escriba estas cosas al llegar a tu edad, Velita
me encantan tus reflexiones
16 feb 2007 | 01:18 AM
locaporlaluna
Ojalá escriba estas cosas al llegar a tu edad, Velita
me encantan tus reflexiones
18 feb 2007 | 05:05 PM
entrelilasyamapolasolvidado
Los años con los hijos no son años que son meses. Y parece que no crecen nunca porque siempre cree uno que no tienen edad para lo que ya la tienen. Pensemos si no en nosotros a su edad lo que ya llevábamos recorrido...
La ambientación muy conseguida. Y de ella a tu hija y de tu hija a la tristeza nuevamente. Otras cosas vendrán!!
26 feb 2007 | 07:44 PM
©.D.©. Para que los demás no pasen desapercibidos
...algo parecido a un cuento, recuerda que una vez tambiénte gustó que te contasen uno a la hora de ir a dormir...
20 mar 2007 | 02:00 AM
alacant
Bueno, los viejos del pueblo dirían: es ley de vida. Y lo es. Llega un momento en la vida en que la sustancia del tiempo se hace mas cercana y transparente, lo pasado vivido, que ha quedado amontonado, se reaviva y fluye sorprendiéndonos. Asentarlo dándole su justo lugar y su firmeza no es tarea fácil, más aún, es el gran reto de una vida; Ausentarse de sí mismo y mirarse. Es preciso en este punto no perder la llaneza y sabiduría de los viejos y el sentido del humor. Hay que irse de este mundo, a ser posible con mucho humor: todo ha sido una broma pesada.. Saludos
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