Ya era noche cerrada, aunque no habían dado las siete de la tarde. El camino, antes suave, se estrechaba por momentos, se iba empinando, se volvía pedregoso. Hacia la izquierda, recortadas sobre el cielo, las ramas secas y desnudas de los chopos. Unas nubes negruzcas descubrían a ratos la luna creciente, blanca de leche fresca. En el lado opuesto la oscuridad era casi total, pero se adivinaban los pinos añejos tapizando la pendiente. De trecho en trecho se asomaban al camino algunos matorrales espinosos.
Caminaban desde hacía un buen rato en silencio, fatigados, con ansia, mirando al cielo cada poco, pues los signos que percibían no eran alentadores. Iban bien embozados, cubiertos con ropas de abrigo hasta los ojos, pero el cierzo era glacial y penetraba agudo desde los pies a la cabeza.
Solo se escuchaba el crujido de las botas contra el suelo helado.
Las linternas alumbraban concienzudamente hacia adelante, siempre adelante. Las mochilas eran cada vez más pesadas. No se divisaba el refugio y el tiempo parecía detenido, inmóvil, petrificado.
Aunque nada decían, lamentaban la demora que habían tenido a la hora de comer en aquel pueblín donde la joven del bar les había ofrecido buen pollo y abundante charla.
Había peligro de que rompiera a nevar antes de llegar. Echaron una mirada al reloj: las siete y media. Les parecía que llevaban caminando infinitas horas, bajo aquel frío denso, pegajoso, que poco a poco se les iba apoderando.
En un nuevo estrechamiento del camino, allá en lo alto, el primero descubrió la silueta negra y cuadrada tan ansiada. ¡Por fin!- suspiraron con alivio.
Con las fuerzas renovadas por la proximidad de la meta, llegaron aún a tiempo de evitar la granizada que, tras un trueno seco, aterrador y un anguloso rayo, cubrió todo el monte de perlas.

17 ene 2007 | 09:40 AM
Jesús
En ocasiones se hace larga la llegada de un momento tranquilo, al calor del fuego, pero sin duda acaba llegando. Es sólo cuestión de tiempo.
17 ene 2007 | 10:00 AM
dita
hmmm. qué bien que está. me encanta eso de "se adivinaban los pinos añejos tapizando la pendiente".
qué de recuerdos me trae, también. y ganas de repetir similares "hazañas". siempre he tenido un lado débil por "buen pollo y abundante charla".
hmmmm.
18 ene 2007 | 02:21 AM
operadoor
Hace muchos años que no veo nevar
18 ene 2007 | 01:47 PM
jotatrujillo
Junto al mar y a una temperatura primaveral, has conseguido que saliera vaho por las aletas de mi nariz y he sentido un preludio de sabañones en mis orejas.
He estado a punto de calentarme un chocolate con un buen chorreón de coñac.
Al final de un camino difícil está el premio de una hoguera con calor de vida.
Un abrazo.
22 ene 2007 | 10:31 PM
locaporlaluna
Siempre descriptiva, con ese poder casi cinematográfico que tienes, Velita
un placer leerte
22 ene 2007 | 11:37 PM
Hernán
Que maravillosa descripción!!! Me encantó.
Un abrazo grande y gracias por pasar. (Estoy volviendo de a poco)
Hernán
25 ene 2007 | 04:28 PM
dita
Ahora fue que ví la definición de Cierzo. Yo pensé que era un lugar, pero me doy cuenta que no es sino otro nombre para el Pacheco.
25 ene 2007 | 04:32 PM
E.Masip
Te veo pero que muy acertada describiendo el paisaje. Por momentos creí estar sufriendo la inseguridad de aquel ascenso con ellos, por el estrecho camino de hielo que cruzaba el bosque. Cielo, tierra, costados y alma, no se te escapa ningún lado del cubo.
En hora buena.
Un abrazo.
Escribe un comentario