La escritora Ángeles Caso alerta esta semana en el Magazine sobre la
persistencia de la desigualdad de la situación de la mujer con respecto al hombre dentro de nuestra sociedad.
Va señalando cómo los datos estadísticos la ponen de relieve en su ausencia de los órganos directivos en los periódicos, en la RAE, en la CEOE, en los Colegios de médicos, economistas y veterinarios.
Añade que si hablamos de la cúpula del Banco de España, del Tribunal de Cuentas, de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y del Tribunal Supremo, la presencia femenina no llega al 10%.
Revela que a pesar de haber más mujeres universitarias que hombres, solamente hay 4 rectoras y un 12% de catedráticas de universidad.
En el Congreso son un 36% y en el Senado un 25%.
Pese a que los españoles creen por abrumadora mayoría que las tareas domésticas deben ser compartidas por hombres y mujeres, en el 75% de hogares mixtos son las mujeres las que ejecutan las labores fundamentales.
Si se habla de cuidar a los familiares enfermos o discapacitados, el 83% son mujeres.
Los periódicos informan a menudo de que el índice de paro femenino es el doble que el masculino y que los sueldos son un 30% más bajos que los de los trabajadores.
Ángeles nos dice que en el registro de maltratadores el 90,5% son hombres y que según el Foro Económico Mundial España es uno de los países desarrollados donde existe mayor desigualdad entre los dos sexos: ocupa el puesto 22 entre los 30 de la OCDE.
Después de estos datos, mi pregunta es: ¿Cómo podremos cambiar la situación? ¿Cómo podremos ir dando pasos hacia la igualdad?
A mi entender, solamente lo conseguiremos a través de la educación y a largo plazo.
El sistema educativo lleva muchos años procurando esa deseable igualdad, pero el proceso tiene que llegar a las familias, con la implicación del ámbito privado, donde el convencimiento choca con las rutinas tradicionales, la influencia de generaciones anteriores, la propia comodidad de los varones, los amplios horarios de trabajo, vivir separados durante la semana por motivos laborales, etc. Sé que la casuística puede alargarse lo que se quiera.
Lo que se necesita es verdadera voluntad de igualdad por parte de todos, hombres y mujeres y el convencimiento social de que es una conquista beneficiosa.

1 feb 2006 | 11:15 PM
gatovaka
Completamente de acuerdo.
Hay que seguir avanzando para erradicar de una vez el concepto machista de la sociedad que se nos ha impuesto desde el pasado.
Por desgracia para que esto sea una realidad habría que concienciar a la sociedad y dudo que la telebasura y el sensacionalismo con los cuales nos saturan los medios de comunicación ayuden en este aspecto.
1 feb 2006 | 11:22 PM
Contraejemplo
Yo creo que el problema no está en que los datos estadísticos sean desiguales. Es posible que nunca llegue a haber el mismo número de hombres que de mujeres en el Senado o en el Banco de España.
Donde radica el problema, creo yo, es en la igualdad de oportunidades y en la equiparación salarial.
Es decir, que a lo mejor si existiera una igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres para tener un determinado cargo, aún así quizá seguiría habiendo desigualdad en las estadísticas. Pero eso no sería malo. Simplemente indicaría que hombres y mujeres podemos tener distintas preferencias.
Y cuando digo igualdad de oportunidades, me refiero a que se den en ambos sentidos. Es decir, probablemente yo tenga en la actualidad muchas menos posibilidades de trabajar en una guardería que una mujer, independientemente de que mi preparación sea igual o mejor a la de una mujer.
Pero no quiero que se me malinterprete. Me parecería estupendo que sólo hubiera rectoras si es lo justo y deseado, como también me parecería estupendo que no hubiera maltratadores de ningún sexo.
1 feb 2006 | 11:57 PM
Veli
Las estadísticas tienen el valor de poner de manifiesto una situación, sirven para dar la señal de alarma. Es cierto que hay igualdades imposibles e incluso no deseables por ambas partes.
Mi impresión particular es que falta ganar la batalla en el terreno familiar. Para que una mujer pueda desarrollar una carrera profesional necesita tiempo disponible.
Gracias a ambos por vuestros comentarios. (-:
2 feb 2006 | 11:03 AM
Raúl/imagina
La igualdad es una utopía, lo que falta es justicia social para todos y por favor, las madrecitas que crian machistas han de cambiar radicalmente, es decir, el cambio en la familia y en las religiones (machistas todas).
2 feb 2006 | 10:54 PM
Veli
Raúl, tienes mucha razón en cuanto a las religiones, todas, pero unas más que otras: desde la misoginia de unos al fanatismo de otros. ¿Sabes el lío que han montado los del islam por unas caricaturas del profeta en Dinamarca? El fanatismo no tiene límites ni razonamientos, por eso me preocupa especialmente.
Lo de pedir a las madres que cambien el chip está en la misma línea que yo decía de que el proceso de cambio tiene que llegar a las familias.
3 feb 2006 | 12:07 AM
pepetxu
Es una vergüenza que a estas alturas de la vida,las mujeres cobren menos que los hombres por el mismo trabajo.Es un atraso social que la presencia de las mujeres en el mercado laboral sea tan reducida.Es una aberración que sea la mujer la que tiene que hacer el trabajo de casa,cuando ambos cónyuges trabajan fuera.
Pero lo peor de todo es contemplar como vivimos un retroceso,en el cual muchas mujeres jóvenes,se autosometen a la tiranía de una moda que las convierte en objetos de decoración para disfrute de unos hombres jóvenes cada día más machistas.
Siento mucho tener que expresarme así,pero es lo que estoy viendo últimamente en la calle y los institutos.
Soy un padre preocupado por sus hijas.
Salud
3 feb 2006 | 10:08 AM
Veli
Jose, yo también pienso que se está produciendo un retroceso, muy triste, por cierto.
Las mujeres de mi generación tuvimos muy claro que nos tocaba hacer de puente, luchar contra los estereotipos tradicionales y dar la vuelta a la situación. (A mí me lo enseñó mi madre, que siempre trabajó en casa y fuera). Eso supuso un enorme esfuerzo, pues significaba atender a una profesión lo mejor posible -procurando estar al día en cursos y reciclajes varios-; más el cuidado familiar y doméstico -contando en muchos casos con escasísimas ayudas-.
Muchas de mis compañeras no trataron de involucrar a sus hijos varones en la dinámica familiar de colaboración entre todos: ahora se dan cuenta del error.
Yo procuré desde el principio dar a mis hijos una formación integral, con conocimientos teóricos, escolares, y prácticos, manuales y tareas domésticas. Tuve la suerte de que pudieron vivir a caballo entre la ciudad y el pueblo. Ahora, lo mismo montan o reparan un ordenador que ponen la lavadora, cocinan, arreglan el lavavajillas si se avería, etc. En eses sentido creo haber cumplido mi tarea como madre.
Actualmente, el hedonismo puede, domina; y uno de los tributos que se está cobrando es precisamente éste del retroceso. La cultura de la comodidad, la ausencia de esfuerzo, el consumismo y la falta de solidaridad trae estas consecuencias... Y lo peor de todo es que las jóvenes no se dan cuenta de cómo son utilizadas.
Saludos amistosos.
27 feb 2006 | 02:41 PM
Jesús
Yo creo que el problema es que aún hay personas que fueron educadas con esas perspectivas para la mujer y eso es lo que han transmitido a sus hij@s, aunque afortunadamente estos jóvenes viven en una sociedad donde cada vez se oculta menos la existencia de otras posibilidades. Puedo decir que conozco mujeres de diferentes edades a quienes todavía les gusta seguir desempeñando ese papel que desde hace muchos años (¿siglos?) se le asignó a la mujer y estoy seguro de que tú también conoces casos de estos, Veli. Mientras haya mujeres que sigan pensando así, habrá hombres que se aprovechen de ello (que también quedan de los fueron enseñados de esa manera). Es inevitable.
A esto hay que sumarle, tristemente por supuesto, que mientras haya tanta diferencia salarial entre hombres y mujeres, cada vez que surja la necesidad de tener que dejar uno de los dos puestos de trabajo, para cuidar de un familiar enfermo por ejemplo, en muchos casos será más aconsejable, por cuestiones puramente económicas, dejar el más desfavorable, a menos que este siga siendo suficiente y se acuerde lo contrario.
Aún queda algún tiempo para que las cosas se vayan equilibrando. Supongo que coincidirás conmigo que, especialmente en personas de cierta edad, cambiar el chip resulta más complicado, sobre todo si no tuvieron la suerte que cuentas que tuviste con tu madre, quien te enseñó que había otras posibilidades que tu adoptaste y transmitiste a tus hijos.
Yo, la confianza en este aspecto la tengo más depositada en la generación de mi hijo y otros jóvenes quizás algo más mayores que, cuando lleguen a nuestras edades tendrán unos valores muy distintos. De hecho ya se comienzan a ver cada vez más chicos que se independizan, viven solos y se hacen sus tareas domésticas y hasta las comentan con sus amigos y también, cada vez hay más chicas jóvenes a quienes les dices que si te lavan y planchan los pantalones y te cierran toda la mano, salvo el dedo corazón delante de las narices. Estos y los más pequeños ahora serán los que acaben dando la vuelta a la tortilla, si bien es cierto, coincidiendo con contraejemplo, que las estadísticas no tienen porque ser los indicadores decisivos por muchas razones. Entre otras, se puede jugar con los números lo que se quiera para modificar los valores en función de unos resultados deseados para los fines que sean ¿tal vez para unas elecciones?
En efecto, como dices, es una cuestión de tiempo y de educación. En la educación creo que poco a poco se va avanzando, aún no al ritmo que nos gustaría, pero se va avanzando. En cuanto al tiempo, creo que será antes de lo que nos pensamos. Igual hasta tenemos la oportunidad de verlo con nuestros propios ojos, quién sabe ...
Un abrazo.
29 sep 2006 | 12:09 PM
iker
Basta ya de feminismos y cosas sin sensatez
hay que volver a lo de antaño,donde habia una moralidad una etica asi se conseguiria una
educacion adecuada,un respeto al legado que se nos dejo,un respeto hacia la gente que dio su
vida para mantener una forma de vida adecuada
hay mantener el conservadurismo,por que eso mantiene la union de la familia,y lleva a la felicidad.
por ultimo las tradiciones son sagradas.
7 oct 2006 | 12:39 AM
Anandryne
Y tras toda una serie de comentarios, aparece el carpetovetónico a demostrarnos la falta que hace el feminismo.
Una encuesta en Europa reveló que aún, un 47% de la población piensa que si una mujer es maltratada, es porque algo habrá hecho para merecerlo.
Algún día, las mujeres se darán cuenta de que no es ningún drama que los platos estén sucios, ni responsabilidad suya.
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