En la página sobre el amor que mantiene en El Magazine Lucía Etxebarría, publica esta semana un convincente artículo titulado: "Pegar a un niño es de bárbaros".
Manifiesta su fundamentada opinión y entre otras cosas dice: "desde el momento en que la reproducimos (la vida) nos comprometemos a cuidar de nuestros hijos hasta el día en que ellos puedan valerse por sí mismos. Y cuidar implica respetar".
Más adelante, añade: "un niño al que se pega no aprende a corregirse. Aprende que el más fuerte tiene derecho a imponer de modo arbitrario su poder".
Compara este maltrato con el de la violencia doméstica:"Si admitimos que un hombre que pega a una mujer más débil que él es un abusador, ¿por qué no sabemos ver lo cruel, inhumano, humillante y degradante que es pegar a un niño pequeño?".
Recomienda un par de libros que no pienso perderme:
-"Disciplina inteligente. Hacia una pedagogía de la no violencia", por Vidal Schmill.
-"Raíces de la violencia en la educación del niño", por Alice Miller.
Sugiero, en este asunto, visitar en nuestra comunidad el blog de contraejemplo, que recientemente ha escrito dos interesantísimos artículos a propósito del maltrato a los bebés.
Siempre he pensado que buena parte de los aprendizajes se consiguen gracias a la imitación, así que lo más probable es que un niño que vive maltratado aprenda a ser maltratador en su edad adulta, reproduciendo así unos esquemas de conducta inaceptables en el mundo actual.
Por otra parte, pienso que los casos de acoso escolar están relacionados de alguna manera con esas conductas agresivas de ciertos padres.
Ojalá podamos entre todos cambiar los viejos malos hábitos.