No conozco a fondo la ley del menor...
pero sé de hechos ciertos.
No he tenido oportunidad de leerla completa...
pero tengo casos en mi experiencia.
No me desautoriceis, pues, por hablar a ciegas, porque los hechos son contumaces...
-Algunas casas de acogida para menores con problemas familiares son, más bien, "hoteles"donde los niños "clientes" entran y salen cuando les parece, pueden pasar una o varias noches fuera -perdidos en la ciudad-, pueden insultar, agredir físicamente a otros niños e incluso a los educadores y no se les pueden corregir estas conductas.Pueden destrozar el mobiliario de la casa, arrojarse la comida unos a otros, etc. Pueden denunciar a los educadores y éstos serán sancionados.
Tengo ahora mismo en la memoria el caso de una niña de 12 años que se pasó varios meses sin asistir al colegio, porque estaba en una casa de acogida y entraba y salía a su conveniencia, pasaba varias noches seguidas fuera, en compañía de algunos chicos. Cuando pusimos en conocimiento del servicio de inspección esta situación, nos dijeron que les comunicáramos los días que no asistía a clase. Así pasó el curso escolar y no pudo ser ni siquiera calificada, dadas las circunstancias...
A los educadores no se les permite ejercer las funciones propias de su cargo: están ahí para contener y "proteger" los derechos de los menores, es decir, el mundo al revés: no corregir, simplemente, recibir lo que caiga, pasar, dejar hacer...¿alguien lo entiende?. Sufren lesiones, ansiedad, depresiones que provocan bajas laborales.
Con estas actitudes, tal vez las casas de acogida lleguen a ser escuelas de delincuencia. ¿Estaremos aún a tiempo de regresar a la cordura?