La Coctelera

Veli

Escribir... leer... "escuchar"... y compartir opiniones.

19 Junio 2009

CUENTOS Y REENCUENTROS

Hola, amigos: quiero presentaros nuestro primer libro de narraciones, editado recientemente por la Editorial Laria, en Oviedo. Como podéis ver, tiene varios autores, en total 36, con temática variada y nudo común de un encuentro o un reencuentro. Consta de 199 páginas.

La presentación de la contraportada dice: "Los autores de este libro son cazadores de sueños que se arropan con palabras para no quedarse tristemente expuestos a la intemperie de los días que llegan agotados a la noche. Son escritores que no renuncian a urgar en sus heridas para encontrar en ellas la sal de la vida, que da sentido a las sensibilidades comunes..." Tino Pertierra.

La presentación oficial se hizo el día 29 del pasado mes en el club Prensa Asturiana de "La Nueva España", de los periódicos locales, el de mayor tirada.

Asistimos casi todos los autores y un numeroso grupo de familiares, amigos y conocidos, que nos arroparon e hicieron que el acto fuera muy agradable. El jueves siguiente sacó la reseña el periódico, con fotos.

La feria del libro que se celebró en la primera semana de mayo lo tuvo en sus estantes y puedo deciros que para mí fue una experiencia nueva, gratificante. Mis anteriores publicaciones han aparecido en libros colectivos editados por la Biblioteca pública, que se hacen todos los años para festejar el día del libro y no se venden en librerías.

El título de mi  relato es el siguiente: "Y viajaremos juntos".

 

 

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15 Junio 2009

HAIKUS EN JUNIO

Mañana fresca,

Alborea otro junio,

Luz cantarina.

.

Cielo radiante,

Esplendor de sol nuevo,

Brisas alegres.

.

Aves en vuelo,

Temblor en los árboles,

Rosas en flor.

.

Ligeras nubes

Bordan el firmamento:

Encajes blancos.

.

Tres caracoles

Esquían por la acera,

Aman el riesgo.

Mª Evelia San Juan Aguado

Oviedo, 15 de junio de 2009

 

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3 Junio 2009

VÍCTIMAS Y VERDUGO -3

 

CAPÍTULO 3

 

Este dichoso Jota me tiene frita. Primero fueron las llamadas. No le contesté ni una vez. Siguió con los mensajitos. Cientos me ha mandado. Hasta creo que algunas veces me ha seguido con el coche. ¡Qué pesado! ¿Cuándo se convencerá de que lo nuestro está muerto? Nito me dice que lo denuncie, que lo suyo es acoso y ya está bien de molestarme. A mí me da pena, prefiero esperar a que se canse o se aburra. Debo tener paciencia. Será cuestión de un poco de tiempo; seguro que se le pasará.

Ha estado algunas veces en la sidrería y no me ha dicho nada; sí, se aplacará.

¿Qué hora será? Uf, se me está haciendo tarde. A ver si me da tiempo y hago la compra antes de entrar a trabajar. Necesito…ah, sí: fruta, huevos, azúcar y pan Bimbo. La nota, en el monedero para que no se me olvide nada. Un retoque con la barra de labios, dos gotas de perfume, paso por el baño y salgo escopetada. Que no se me olviden las llaves.

—Mario, hijo, cuida de tu hermano, que marcho a trabajar.

—Tranquila, mamá, yo me encargo del enano.

—Si vais a la playa, no le pierdas de vista.

—No te preocupes. Te esperaré hasta que vuelvas.

—Ya me encargo yo de la compra.

Tengo suerte con los chicos. Mario es bien responsable. Ojalá siga así, porque con los horarios que tengo estoy preocupada al dejarlos solos. Y que no me falte el trabajo, que tengo que sacarlos adelante.

Seguro que hoy martes no va a haber demasiado jaleo en la sidrería. Bueno, depende. A veces, sin esperarlo, se lían las cosas y no llega nunca la hora de cerrar.

¡Vaya! Ahí está Jota… esta vez viene directo hacia mí. No hay otra sino atenderle.

Mientras esté aquí, tranquila.

Me dice que tiene un regalo para los chicos, un juego caro de los que ellos me piden. No me queda más remedio que ir con él para que me lo dé. Parece que ha bebido bastante.

Voy a intentar que me lo dé sin tener que entrar en su casa. Estoy deseando que acabe esta historia, que me lleve a casa y punto.

Dice, repite que seamos amigos, no pide más. Si se conforma, me dejará en paz.

¡Qué buena noche hace! No se ve ni siquiera un gato. Tengo que entrar, pero esa copa que dice no pienso tomarla. Le convenceré sin llevarle la contraria.

Insiste, insiste… voy a pasar al cuarto, a ver si me lo da… ah, aggg… ¿qué es esto?… me está ahogando… tengo que gritar… aggg… me asfixio… suéltame, asesino… mis hijos… esto es el final, aggg…

La mujer queda tendida sobre la cama y así permanece a lo largo de varios días. La temperatura veraniega provoca una rápida descomposición de su cuerpo. El criminal se aleja de la casa y desaparece sin dejar rastro aparente. Será la policía, alertada por la familia de ella, quien contemple por primera vez el resultado de tanto rencor.

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1 Junio 2009

VÍCTIMAS Y VERDUGO -2

CAPÍYULO 2

No puedo dejar de pensar en ella: sus besos, sus caricias, su forma de hacer el amor. Su pelo negro, brillante y suave; su piel cálida y oscura; esos ojos grandes, siempre pintados con arte; esa boca gruesa, jugosa y suave; una sonrisa que contagia y una voz grave que sabe a miel… me ha vuelto loco… no entiendo por qué se lió con ese puerco. Cada vez que los veo juntos me hierve la sangre, se me revuelven las tripas y me cabrea pensar en cómo le dará a él lo que me niega a mí. Es una golfa sin escrúpulos que no merece nada.

Si la llamo, no me coge el teléfono; si le pongo mensajes, no me contesta. Estoy que me muero por recuperarla y conseguir que sea mía, sólo mía. Algunas veces la seguí con el coche y tampoco logré que se subiera. Pero hoy va a ser distinto. Ya sé en qué sidrería trabaja y la voy a esperar a la salida. Ha de volver conmigo, quiera o no quiera. O mejor, entraré y la convenceré. Esta vez no se escapará.

(Ha estado bebiendo).

Son las 12,30, hora de ir a su encuentro. Debo estar convincente. Me siento bien. Hoy va a ser nuestra gran noche. Apenas hay clientela, mejor.

—Buenas noches, cholita.

—¿Qué haces tú por aquí?

—Quiero invitarte a una sidra. Como amigos. No la vas a rechazar… podemos ser amigos tú y yo ¿verdad?

—No sé… desde luego, lo que sí es seguro es que durante mi trabajo no bebo.

—Por eso no te preocupes. Te espero y nos la tomamos cuando acabes.

—Me esperan mis hijos en casa, bien lo sabes.

—Precisamente. Estuve de viaje la semana pasada y me acordé de ellos. Les traje una Nintendo DS, seguro que les va a gustar. La tengo en casa. Luego podemos pasar por allí y la recoges.

—No sé…no tengo ganas de volver a tu casa.

—No será necesario que entres. Pasamos por allí, te la doy y te acerco hasta tu casa.

—No quiero que se me haga tarde. Mario me espera siempre despierto.

—Te prometo no entretenerte. Sólo quiero que seamos amigos.

Mientras espera, sigue bebiendo. Tras cerrar el local, salen en el coche.

—Mira, cholita, lo mejor es que nos tomemos la última copa en mi casa.

—Es tarde. Me das el regalo de los niños y podemos tomar esa copa otro día.

—Vamos, mujer, será un ratito más. Ya te he dicho que luego te llevo a tu casa.

El coche sigue avanzando veloz por las calles ahora vacías. Las farolas iluminan la noche veraniega y ocultan el brillo de las estrellas. Cada minuta que pasa va creciendo en su interior con más fuerza la ira acumulada durante estos meses en que ella no ha estado con él. Nada turba la paz de la casa.

—Anda, choli, pasa un minuto. Cogemos el juego y nos vamos.

—Bueno. ¿Por qué abres con tanto cuidado?

—Esta cerradura no va bien. Voy a tener que cambiarla.

—Venga, choli, nos tomamos una copa; somos amigos, vamos a seguir siendo amigos, quiero ayudarte.

—Mejor me das el paquete y nos vamos. Tomaremos la copa cualquier día de éstos.

—¿Por qué tienes tanta prisa? ¿No voy a llevarte? Tranquila. Seguro que los chicos están durmiendo. Vamos a celebrar que somos amigos.

—Mira, Jota, tengo prisa, estoy cansada, no es buen momento. Otro día podremos seguir hablando. Llévame a mi casa, por favor.

—Pasa al cuarto, que está allí el paquete.

Ella va delante. Enseguida él se acerca por detrás, le echa las manos al cuello y aprieta con fuerza. Ella intenta zafarse, abre mucho los ojos, quiere gritar, nota que el aire le falta, se le hinchan las venas. Piensa en el inmenso error que ha sido creer a este hombre y se da cuenta de que ya es demasiado tarde.

—Aquí tienes el regalo, golfa de mierda. Ahora eres mía, de nadie más, sólo mía.

Saldré a dar una vuelta. Necesito pensar qué hacer ahora. La mulata se lo tenía bien merecido. No se juega así como así con Jota. Lo que está claro es que no puedo volver a casa. Tengo que desaparecer como sea.

La mujer ha quedado tendida sobre la cama y así permanece varios días hasta que es hallada por la policía. Para entonces, la descomposición está haciendo su tarea a conciencia.


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28 Mayo 2009

VICTIMAS Y VERDUGO

CAPÍTULO 1

 

—¿Dónde está mamá?

—No lo sé. Esta noche no ha vuelto.

—¿Y quién me hace a mí el desayuno?

—No te preocupes. Te lo preparo yo.

—Tenemos que llamarla.

—Ya lo he hecho yo unas cuantas veces y no lo coge.

—Pero ¿dónde puede estar?

—No tengo ni idea.

—¿Qué vamos a hacer?

—Acábate la leche, que vamos a casa de tía Lucila.

—Tita, ¿Dónde estará mamá?

—No lo sé, mi niño.

—¿Tú crees que se ha marchado para siempre?

—No, mi amor. Ya tú vas a ver que pronto estará con nosotros.

—Yo quiero que vuelva ya. Me portaré bien…

—Ya, ya, tranquilo, seguro que va a venir enseguida; algo habrá tenido que hacer. Pero va a volver luego, eso seguro.

—¿Nos vamos a quedar contigo?

—Pues claro, cielín. De aquí no os movéis hasta que vuelva.

—Mario dice que la ha llamado muchas veces y no contesta.

—Le habrá quedado olvidado el móvil en alguna parte y no lo oye.

—Tenemos que buscarla.

—Sí. Vamos a dar aviso a la policía.

Tras varios días de incertidumbre, sin noticias de la desaparecida, en casa de la tita Lucila se recibe una llamada de la policía avisando que han encontrado su cadáver. Mario se lo dice a su hermano pequeño del modo más suave que puede.

—Enano, tienes que ser mayor. La policía ha encontrado a mamá. Está en casa de Jota.

—¿Ese tío que no hace más que mandarle mensajes y perseguirla con el coche? ¿Por qué no la deja en paz? Ella ya no quiere saber nada de él.

—Escucha, enano, está muerta…

—¿Qué dices?

—Sí, lo que oyes. Está muerta. La mató él.

—¿Y qué vamos a hacer?

—No lo sé. Ya veremos.

—Yo quiero ver a mamá.

—Y yo también. A ver si nos dejan.

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11 Mayo 2009

Tu blog paso a paso

Agosto de 2005

-Mamá, tienes que abrir un blog.

-¿Y eso qué es? ¿Para qué me puede servir?

-Ahora que sabes entrar en Internet, te puede servir para publicar esos escritos que haces. Es un sitio gratuito donde te inscribes y puedes tener tu propia página web. En ella puedes incluir artículos y fotografías, darte a conocer y leer lo que otros escriben.

-¿No me resultará difícil de manejar?

-Es fácil, seguro que no vas a tener problemas.

-El caso es que ahora te marchas a Kansas y no voy a poder pedirte ayuda.

-Te repito que lo vas a manejar tú sola. En todo caso, te voy a poder ayudar desde allí.

-No sé, me da un poco de miedo.

-Ahora que estás prejubilada, tendrás mucho más tiempo para escribir y ponerte al ordenador, verás cómo te gusta la idea.

-¿Cómo dices que se llama eso?

- Un blog, mamá, o también una bitácora. El sitio es La Coctelera. Ven acá, que te lo enseño.

-Vale, vamos a ver cómo es… parece interesante. Déjame pensarlo. A la vuelta de las vacaciones te diré si me apunto.


Octubre de 2005

Me decido a crear el blog. Entro, sigo las instrucciones, ya tengo un blog llamado Veli. Pero no sé casi nada acerca de su manejo. De momento no publico nada. Unos días después, concretamente el día 15,  aparece mi primer artículo: "Nostalgia", que pasa desapercibido. En el siguiente ya tengo lectores. Los primeros comentarios me animan. Poco a poco, voy leyendo los artículos de otros y me atrevo a poner algún comentario en los que me gustan, hago nuevos artículos, me admiro con páginas como las de Contraejemplo, Antares, Crisis existencial, Iblógic@,Imagina,  Locaporlaluna, Laveron, Operadoor, Jotatrujillo, Pepetxu…y más que ahora no recuerdo. Les incluyo como amigos y me van ayudando a mantener mi página. Gracias a su ayuda cordial y desinteresada consigo salir adelante.


Mayo 2009

Casi sin darme cuenta, han pasado tres años y medio y sigo en La Coctelera, satisfecha de haber llegado hasta aquí y dispuesta a continuar. Han sido un total de 209 los artículos publicados hasta la fecha; hoy me parece un buen momento para proponer la meta de los 1000.

Los malos tiempos en que se colgaba y no podías trabajar son historia, las prestaciones y posibilidades que nos ofrece van en aumento, lo que es muy de agradecer; el crecimiento de la comunidad es imparable y el aspecto actual se ha adaptado a los nuevos tiempos.

Mantengo las amistades del principio, he conseguido otras nuevas, que espero me duren y cada vez me maravilla más contar con personas que sin conocernos personalmente están dispuestas a echar una mano en caso necesario; por ello quiero dar las gracias de corazón a todos y decir que pienso corresponder en lo posible.

 

 

 

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7 Mayo 2009

MISIÓN CUMPLIDA

Sesenta años juntas, sin haberse separado nunca, compartiéndolo todo, habían acabado con su paciencia. Los padres ya no podían intervenir: él se fue cinco años atrás, agotado por un verano asfixiante; ella aguantó hasta hace siete meses, cuando un extraño acceso la dejó en la antesala. Aún resistió unas semanas, tal vez esperaba disfrutar la primavera, pero no le fue concedido.

No halló más alternativa. Necesitaba con urgencia descubrir la dicha de la soledad. Iba a disfrutar a su manera, sin trabas, sin obstáculos, sin testigos. Madurar la idea le había costado, pero ahora ya no había vuelta atrás.

Le resultó fácil conseguir en la droguería el producto y seguir las instrucciones al pie de la letra. Preparó una cena especial para celebrar su cumpleaños. Se esmeró como nunca, en la mesa no faltaba detalle, incluso colocó y encendió velas. La música suave de los antiguos boleros casaba a la perfección en aquel ambiente de fiesta. Rieron, evocaron tiempos juveniles, saborearon los manjares, bebieron del vino dulce que su madre tenía reservado para ocasiones especiales. Ella declinó probar la tarta: "se sentía demasiado llena". Bailaron un rato, hasta que el cansancio las venció. Al acostarse, ella se tomó una pastilla de somnífero, no deseaba impaciencias ni pesadillas.

A la mañana siguiente, llamó al médico y consiguió la certificación con toda normalidad. Posteriormente,  llevó a cabo todos los trámites con semblante compungido y rigurosa eficacia. Los primos comentaban cómo iba a sobrevivir ella tras la desgracia. Empezaron a llamarla y estar pendientes, pero les despachó con suavidad: “No le quedaba otra sino acostumbrarse, y debía hacerlo ya”.

Una semana más tarde, comenzó las obras de reforma en la casa. En unos pocos días se las terminaron y se dedicó a tirar cuantos chismes inútiles le recordaban el pasado. Sentía una satisfacción inmensa al deshacerse de ellos. Decidió darse un capricho para completar la operación y se compró una cajita con seis bombones grandes. No consiguió acabarlos, pues con el tercero se atragantó y nadie pudo ayudarla.

Mª Evelia San Juan Aguado

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29 Abril 2009

Respuestas a Fernando -3

En su último libro, "UN HOMBRE POR VENIR", página 62, dice Fernando Menéndez:

"Tajo de blanco en un refugio azul. Si bien azul por consenso.

Alguien puso los medios para que hubiese azul.

Atraviesa la piscina por una calle lateral.

Su natación es prodigio de la tarde, sano coqueteo sin testigos".

Mi respuesta cambia el tercio. Dice así:

Un tajo infranqueable los separa.

La incomprensión discurre por el fondo.

Socavan los malentendidos.

Decía: me maltratas.

El silencio se ha vestido de hábito.

Mª Evelia San Juan

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Sobre mí

Me gusta la escritura, el arte, el teatro, la música y la lectura. Me interesan los temas educativos y sociales. Quiero estar al día... Los escritos que publico son en su gran mayoría míos. Cuando no, especifico el autor. Contador de visitas:

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